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Reflexiones sobre electromovilidad

Autor: Joaquín Andrés Manfredini Werner


El dinámico mundo en el que vivimos no ha dejado de cambiar y evolucionar. El titán, que es la industria automotriz, sufrió el remezón más grande en su historia desde la llegada del motor a combustión interna: los vehículos eléctricos. Este remezón comenzó con fuerza recién hace una década, y las consecuencias se están recién manifestando.

La llegada de Tesla y su estrategia para electrificar el transporte ha sido, no exenta de altibajos, tremendamente exitosa. Hace una década los grandes de la industria automotriz se reían de sus intentos (de Tesla) por re introducir la electromovilidad. Sin embargo, para el 2021 se espera que los fabricantes de automóviles ofrezcan en su conjunto más de 200 modelos eléctricos e híbridos al mercado, dejando en claro que los vehículos eléctricos han vuelto para quedarse.


Esto debería importarnos, no sólo por si queremos ciudades más ecológicas, con menos contaminación acústica y respiratoria; sino también, porque la industria automotriz es la segunda más grande de bienes tangibles en Chile, después de la industria inmobiliaria. Esto representa un gran número de vehículos, ergo una gran demanda de energía.


Hasta ahora, esta demanda ha sido satisfecha siempre que compramos combustible en una estación de servicio, donde transformamos la energía potencial química del petróleo en energía mecánica. Es esta energía, la que nos permite movernos y necesitaremos lo mismo cuando utilicemos vehículos eléctricos: deberemos abastecernos cada vez que queramos usar nuestro vehículo y este no tenga carga.


Esta migración de derivados del petróleo a electricidad, cambia el paradigma de abastecimiento para las empresas y usuarios, y representa uno de los retos más grandes para la electromobilidad. De existir la posibilidad de abastecernos de "combustible" desde la casa o estacionados ¿Qué harán las estaciones de servicio?


Indistintamente del rumbo que tome la industria a nivel mundial, a nosotros los usuarios de vehículos, nos tocará ser en cierta medida los conejillos de indias de las nuevas tecnologías. Tendremos que comprar cargadores, adaptarnos al nuevo rendimiento de los vehículos, encargarnos de las baterías y desechos que estas generen y planificar muy bien los viajes largos, entre otros.


Algo está claro: hoy más que nunca antes, gracias a las redes sociales, podemos levantar la voz y pedir más electromovilidad, menos contaminación en la ciudad y de ser posible, la des-carbonización de nuestra matriz eléctrica. Además como usuarios, debemos entender que como todo proceso industrial, este cambio está recién en pañales y nos tocó a nosotros vivir la migración. Asumamos el costo del cambio y empujemos políticas públicas que nos dirijan hacia la sustentabilidad.

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